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Por todos es conocido que soy tan santo de la devoción de Manuel Ruiz de Lopera como él para mí. La historia se remonta a cuatro años y medio atrás cuando yo era director de Estadio Deportivo, periódico de Recoletos en Sevilla. Mi 'pecado' fue decirle al por aquel entonces presidente del Real Betis que no era rubio, ni alto... y que como humano que era cometía errores: el principal haberse dejado engañar por su técnico Víctor Fernández.
Lopera defendía lo suyo y un servidor hacía lo propio, por lo que por motivos empresariales estábamos enfrentados. Les cuento esto porque como les decía quiero que valoren estas líneas. No soy persona acostumbrada a halagar al propietario del Betis, principalmente porque no estoy de acuerdo con su gestión y por su forma de hacer las cosas. Pero no por ello, cierro los ojos ante lo obvio, ante los gestos humanos, que al menos para un servidor, están muy por encima de los deportivos. Y ahí, amigo Lopera me ha ganado usted.
Quien escribe estas líneas era amigo de Antonio José Puerta Pérez, ese 'veterano' de 22 años que se ganaba a todo el mundo por ese gran corazón del que hacía gala, precisamente el mismo corazón que nos lo arrebató. Por ello le escribo hoy don Manuel. Le escribo para decirle gracias, gracias con mayúsculas por el bello gesto que tuvo usted con motivo de la trágica muerte de mi amigo Antonio Puerta. Gracias por tragarse el orgullo, por demostrar que su Gran Poder le guía por encima de rencores, rivalidades deportivas o guerras personales con el presidente del Sevilla.
Gracias por la lección que gracias a usted le ha dado Sevilla al resto del mundo. Por una vez no hemos servido de circo para la prensa nacional demostrando ser una ciudad de Champions con un grito único de hermandad. "Antonio amigo, Sevilla está contigo".
Le pido igualmente que haga extensiva esta gratitud a su afición, esa afición impresionante que nos aplaudía a cada uno de los que pasabamos a dar el último adiós a Antonio. A esos aficionados béticos que con sus camisetas verdiblancas vi llorar cuando salía, del hospital Virgen del Rocío, con mi esposa y Jesús Rodríguez de Moya, representante de Puerta.
Gracias por dejar de ser Lopera y convertirse en Don Manuel. Gracias por ese abrazo sincero con Del Nido, el abrazo que yo denomino como 'El milagro de Puerta'. Gracias a detalles como el suyo, hemos conseguido agrandar la figura de Puerta. Se fue el futbolista pero nació el mito.
Le ví durante su visita al sepelio de Puerta encabezando la expedición bética, pero pensé que no era el momento de decirle todo esto que le transmito ahora a través de estas líneas. No quería que algunos oportunistas quisieran buscar un nuevo enfrentamiento entre usted y yo; pero he de reconocer que me emocionó su gesto y que me habría gustado darle personalmente las gracias.
Usted fue el Lopera que quiero, el que necesita el Betis, el fútbol... el otro ya sabe que no me gusta. Admiro a este Lopera, al de los pequeños detalles que al fin y al cabo son los que hacen a las grandes personas. Usted ha dado una auténtica lección de humanidad, de saber estar, de señorío, caballerosidad... un gesto a la altura de una entidad de la historia del Real Betis Balompié.
Y por ello se lo transmito a través de mi página web www.politicamenteincorrecto.es. Confío que mi amigo, y consejero bético, José Manuel Villarán le haga llegar estas líneas y ojalá pueda agradecerle muy pronto todo lo que usted y la afición del Real Betis Balompié han hecho estos días por un gran futbolista, y una gran persona: Antonio José Puerta Pérez.
Gracias por demostrar que Lopera es... Don Manuel.
José Miguel Muñoz
PD: Podría haber escrito esto cualquier día pero he preferido hacerlo hoy 12 d Septiembre en el 100 cumpleaños del Betis, en su Centenario. Felicidades al Real Betis Balompié y a todos los béticos.