
En estas fechas festivas en las que nos encontramos es habitual escuchar aquello del 'espíritu navideño', aquel don que aparece sólo a finales de diciembre y que te hace sentir mejor contigo mismo para cerrar el año y evitar que tu nombre aparezca en la lista de aquellos a los que los Reyes le traerán carbón. Vamos para que me entiendan: Usted puede fastidiar a su vecino, a sus amigos y por supuesto a sus enemigos que si llegadas estas fechas te vendes un poco de cara a la galería, el carbón se convierte en una caja de bombones. Como la de Forrest Gump.
Pero bueno les pongo en situación. ¿Recuerdan aquello que el hombre con nombre de pipas, sí Galadi, escribió sobre mí en su blog hace unos meses? Sí, aquel ¿artículo? en el que en lugar de criticar lo mal que lo hago en la tele y su inutilidad para levantarse del sofá para cambiar de canal (normal viendo su aspecto físico) le hacía fijarse más en mi forma de vestir que en lo que debatían los tertulianos. En fin, al hombre que se peina con la lengua de una vaca le gustaban más los polares del Decathlon que los jerséis y camisas que mi esposa me regala de Carolina Herrera.
Y como quien toca mi puerta tiene respuesta, el señor con nombre de pipas la tuvo. No debió gustarle la misma ya que pasó a entrar en lo personal pero mintiendo, entrando en mi vida privada en la que demostró una ignorancia tan evidente como los kilos de gomina de su cabeza pensante, esa que le hace errar con tanta frecuencia.
Pues bien, lamentablemente yo no soy uno de esos tipos que prefiere ser un falso por ganarse un regalito en Navidad, lo siento, ya saben, uno es políticamente incorrecto hasta en estas fechas tan entrañables. Desde ese instante, no coincidí con semejante elemento a pesar de que tenía ganas de echármelo a la cara consciente de que intentaría darme una explicación tan incoherente como su comentario hacia mí.
Su intento por quedar conmigo para tomar una cerveza con mi amigo Giulio Guerrera como intermediario, después de que mi hermano Nacho Mateos se negara a darle mi número de móvil, resultó fallido ya que tengo la maldita costumbre de tomar cervezas con mis amigos y qué quieren que les diga: ¡Paco Galadi no lo es!
24 de Diciembre de 2008. Tras varios meses desde aquel lamentable incidente ¡cosas del destino! me encuentro en la gasolinera de Salteras con Paco Galadi ¿será la magia de la Navidad? Mientras que espero a que me atiendan para comprar pan se acerca hacia mí un inmenso ser humano (ahí sí que me ha salido el espíritu navideño ¡hay que joderse!). El mismo tiende su mano y me dice: "Hola".
Incrédulo le miro a los ojos y pienso ¿me toma el pelo? ¿no es este el mismo Paco Galadi que me atacó, mintió y faltó el respeto? Al ver que no aparta su mano de mí le contesto: "Hola por educación".
Ahora el incrédulo era él: "José Miguel ¿No me conoces?".
"Sí", le respondo, por eso digo hola por educación porque mis padres me enseñaron a ser educado”.
Sorprendido me comenta: "Ah pensaba que aquello ya estaba olvidado. Incluso te llamé cuando tuviste el accidente que te pudo costar la vida. Y además es Navidad, podemos olvidar aquello".
Le respondo nuevamente: "Cuando el accidente, también por educación, atendí tu llamada pese a que no me gustara que Giulio te diera mi teléfono". Y añado: “Y lo de la Navidad la verdad es que es entrañable que hayas esperado una fecha tan señalada”.
"¿Por qué te molestó que Giulio me diera tu móvil?", vuelve a preguntar el hombre con nombre de pipas. "Porque mi móvil lo tienen mis amigos y tú no lo eres", contesto con rotundidad.
Vuelve a insistir en un acercamiento y tras el mismo le aclaro: "Mira me atacaste cobardemente y ahora me hablas como si nada. Hay que tener muy poca vergüenza para tanta exhibición de cinismo".
Me vuelve a recordar que me llamó cuando el accidente (imagino que será su única buena obra del año o debe pensar que mi memoria es tan débil como su dignidad) y añade: "Como abonado del Sevilla, mi Club critiqué lo que creía conveniente de tu trabajo repito: en mi Club" (igual ahora es el accionista mayoritario y no tengo ni pajolera idea).
Tras esto doy por concluida la ¿conversación? de la siguiente forma: "No criticaste mi trabajo en el Sevilla Fútbol Club sino que me faltaste el respeto y lo peor de todo, con mentiras y entrando en mi vida privada y por ahí no paso. Así que por educación, la que tú no tuviste conmigo, prefiero dejar el tema aquí y no seguir con este lamentable espectáculo".
Los allí presentes alucinaron con semejante escena en vísperas de Nochebuena. Yo he preferido esperar a unos días después de Navidad para no ser el causante de que Santa Claus no le trajera un regalito al señor Galadi.
¡Joder, verás si al final me va a salir el jodido espíritu navideño!
PD: Como ven yo sí les he dejado un regalito a ustedes queridos amigos, esa fotografía de las ayudantes de Santa Claus con la que espero haberles endulzado un poco estas fechas tan especiales para pasarlas con los amigos. Sí, Paquito con los amigos.