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Me había prometido no hablar más de los oportunistas, de los jetas, de los del tomate, los del gazpacho, la noria... en fin de esos que viven de la desinformación; pero de alguna forma tengo que sacar la rabia contenida que llevo dentro, la impotencia que voy albergando en mi interior al no querer entrar en el juego de esos que viven de mentir.
Ha llegado el momento de decir basta, que alguien pare este circo que están montando en torno a la figura de alguien que nunca fue noticia precisamente por vender o especular con su vida privada. Primero fueron las causas de su muerte, después las relaciones entre su familia y la futura madre de su hijo, y ahora le toca el turno a la papilla, la papilla del diablo.
Pero en este tipo de programas vale todo, se puede decir cualquier burrada que luego con decir me equivoqué no pasa nada. Un claro ejemplo ha sido el de hoy con la noticia del azulgrana Etoo al que el otro día colocaba el Tomate en una fiesta con una morenaza a la que le 'regalaba' un billete por su generoso escote, y hoy con la boca pequeña en apenas treinta segundos reconocen haberse equivocado ya que la supuesta fiesta en la que ligaba el camerunés no era más que una gala benéfica para ayudar en la lucha contra el sida. Ya ven de una buena obra a ir de putas en apenas un programa. Qué pasada, qué falta de respeto, qué golfada...
Eso es lo que nos están regalando, estos programas que más que del corazón se están convirtiendo como dice mi madre, del hígado, porque vaya el daño que hacen a muchos seres inocentes. Sí, los hay que viven del cuento, sí; pero también que lo hacen de su trabajo, de su profesión. De eso vivía mi amigo Antonio Puerta, sus compañeros en la plantilla nervionense. De eso vive el presidente del Sevilla, el doctor Escribano...
El famoso inventor de la papilla, antes la papilla de los milagros y ahora la papilla del diablo. La misma que según muchos llevó al Sevilla Fútbol Club a ser bicampeón de la Copa de la UEFA, campeón de la Supercopa de Europa, de la Copa del Rey, de la Supercopa de España... la misma papilla que le mantiene desde hace más de un año como mejor club del mundo según la IFFHS.
Claro sin la papilla el conjunto sevillista no habría ganado nada, porque en todo esto no tuvo nada que ver el trabajo de Juande Ramos, ni la gestión de Del Nido, ni los goles de Kanouté, ni las paradas de Palop, ni las genialidades de Jesús Navas, ni la sobriedad de Javi Navarro...
Todo fue gracias a la papilla milagrosa, la misma que ahora tiene la culpa de todos los males de los hispalenses. Porque el Sevilla FC ha dejado de ganar, según los entendidos, porque ya no toma la papilla, porque esa misma papilla tiene unos ingredientes que hace que los jugadores vayan como motos.
¿Se pueden decir más tonterías? ¿Se pueden decir más burradas sin argumentos? ¿Quién es el indocumentado de la prensa rosa que se pone a hablar un día de fútbol para especular e inventar?
Pues bien, el Sevilla FC es ahora el mismo equipo que antes, con una diferencia: antes era noticia que ganara y ahora lo es que pierda. Así es el fútbol. Nada ha cambiado, bueno sí, algunos resultados que hace que los que antes les colocaban como dioses sean ahora los mismos que los 'matan' futbolísticamente. Y por no cambiar no ha cambiado ni la papilla, sí, ni la papilla.
Porque los jugadores del Sevilla Fútbol Club siguen tomando la misma papilla que tomaban antes, la misma papilla de fruta, la misma que les daba poderes y que hoy se los quita. Pero como hemos entrado en el todo vale... ¿Hasta dónde vamos a llegar? Y mientras algunos homenajean la pérdida de un amigo con su dolor, otros aprovechan para hacer caja. Es lo que tiene este circo que están montando los trepas de la prensa.